Cultivá tus propios alimentos

10
Sep

Cultivá tus propios alimentos

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Ya sea en el patio de la casa o en el balcón, cultivar tus propios alimentos es un excelente ahorro energético y también contribuye a crear entornos más sostenibles.

Este momento que estamos viviendo pone a prueba todos nuestros hábitos.  Nos hemos alejando de lo natural y de los alimentos sanos, por eso mismo te queremos contar cómo es que tener tu propia huerta genera beneficios en tu vida y salud.

¡Aún estamos a tiempo de cambiar hábitos por otros más saludables!

Las huertas son una alternativa ecológica contra los males de la agricultura moderna. Con un balcón basta para comenzar con tu propio cultivo. Este pequeño espacio natural en un verdadero regreso a la naturaleza y el principal pilar de la sostenibilidad social.

En él se pueden cultivar desde aromáticas hasta las hortalizas que más te gusten, permitiendo así alimentarse con productos más naturales y hechos en tu propia casa.

Para montar una huerta podés utilizar mesas de cultivo (para los tomates, pimientos) o estanterías, para plantar lechugas, oréganos. Se trata de volver al milenario arte del cultivo de la tierra y hacerlo de manera sostenible. Desde un pequeño balcón a una extensión más grande como una terraza es posible encontrar una solución que facilite el proceso.

Con diseño lo hacemos fácil y accesible, pero además es la opción más saludable ya que en pequeños huertos, a diferencia de las grandes extensiones de tierra, las necesidades de pesticidas son casi nulas.

Y no olvidemos el factor decorativo de las plantas comestibles. ¿Te imaginas que los jardines fueran productivos? No sería tan extraño si pensamos que el tomate o el calabacín, en un origen, eran plantas ornamentales hasta que con el tiempo acabaron siendo explotadas como alimentos y apartadas de la vista de todos.

Contra el cambio climático

Cultivar en las ciudades puede reducir la huella de carbono más que dejar de utilizar el coche o limitar el consumo de electricidad en el hogar. En primer lugar, porque al acercar la producción de alimentos a su lugar de consumo se evitan las larguísimas distancias que recorren la mayoría de los vegetales antes de llegar a la tienda y a nuestras casas.

Por otro lado, las huertas pueden actuar como sumideros para los residuos orgánicos domésticos, los mayores emisores de CO2 de la bolsa de basura. El compostaje de la fracción orgánica de los residuos es asimilado por la tierra como abono natural que reduce residuos y, a la vez, evita el consumo de químicos.

En este sentido, los restos no aprovechables de las plantas también podrían reintroducirse en el ciclo biológico de la manera más ecológica. Y si contabilizamos la riqueza cultural y el impacto indirecto positivo que implica que los ciudadanos estemos cerca del nacimiento y maduración de lo que comemos, el beneficio podría ser incalculable.

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